Donde la luz descansa
Fue a mediados de febrero, y después de varias horas laborando bajo una lluvia persistente, que este profesional de la topografía sintió un cansancio acumulado. La ropa empapada, el frío en las manos y la sensación de que aquello no terminaría se hizo insoportable. Alguien hizo un comentario sobre el clima esperando el “Se chove, que chova”, pero esto no sucedió.
Entre la frustración y el agotamiento que llevaba días creciendo, finalmente Anxo cedió a sus emociones, y con enfado, tiró su material de trabajo y gritó sin filtro lo que sentía.
Según expertos del Hospital Quirón Salud, la reacción de este hombre tiene una base científica y se relaciona con la disminución de la luz solar y sus efectos en el organismo, un elemento clave que se junta con el resto de los factores que hacen difícil el día a día de los trabajadores del sector exterior.
Así como Anxo, el 60% de la población en España se siente de una manera parecida los días lluviosos, sobre todo si estos se prolongan en el tiempo.
La psicóloga de Quirón Salud, Clara Anaya, explica que la tendencia es a sentir tristeza, menos energía y cambios de humor, causando un peor estado de ánimo el estar cansados y desmotivados, una afirmación que coincide con la de su colega Diego Antelo, miembro del Colexio de Psicoloxía de Galicia y gerente de Étika Salud Mental.
Con el paso de los días, Anxo empezó a notar algo diferente. Cada mañana le costaba salir de casa. Mientras conducía hacia el trabajo, miraba el cielo nublado y pensaba que otra jornada igual le esperaba.